El crecimiento prostático benigno, secundario a la hiperplasia prostática benigna, es una patología altamente prevalente en el mundo, que afecta la calidad de vida de muchos hombres y causa un gasto en salud muy alto.
Actualmente, se ha puesto énfasis en los síntomas del tracto urinario inferior, que pueden ser causados por la hiperplasia prostática benigna, así como por otras etiologías. La etiopatogenia exacta de estos síntomas no está claramente establecida, pero se relaciona con la edad (aparece más frecuentemente en hombres >50 años), con el crecimiento prostático, con antecedentes familiares, con patología vascular, con procesos inflamatorios prostáticos y, eventualmente, con la hipertensión arterial y el síndrome metabólico.
Para un adecuado tratamiento, se requiere de un diagnóstico preciso, con estudios diagnósticos específicos, pero no complejos.
El tratamiento ha cambiado en las últimas décadas y con la evolución de la tecnología, han aparecido diferentes alternativas. Las opciones van desde la observación, tratamiento médico y diferentes alternativas quirúrgicas, a las terapias mínimamente invasivas. La cirugía abierta y la resección transuretral de la próstata son, posiblemente, las terapias más usadas en el mundo entero. Las técnicas que utilizan el láser (vaporización y enucleación) ofrecen una excelente alternativa a las dos anteriores, pero requieren de un costoso equipamiento y un aprendizaje adecuado. Otras técnicas mínimamente invasivas no han demostrado un efecto duradero a largo. Los resultados de los tratamientos médico y quirúrgicos son efectivos y a largo plazo.
En el futuro seguiremos conociendo nuevas opciones de manejo para esta frecuente enfermedad.
Investigadores en la Universidad de Vanderbilt (Nashville, TN EUA) extrajeron el ADN del suero de 204 pacientes con cáncer de próstata, 207 controles varones, 10 pacientes con hiperplasia benigna y 10 pacientes con prostatitis. El ADN fue amplificado mediante el uso de cebadores aleatorios, marcado con identificadores moleculares, secuenciado en un sistema SOLID de Life Technologies (Carlsbad, CA, EUA), y alineado con el genoma humano.

La evaluación de los resultados les permitió a los investigadores establecer un modelo que podía discriminar entre el cáncer de próstata y los controles con una ABC (área bajo la curva) de 0,92 (0,87-0,95), alcanzando una exactitud diagnóstica del 83%. Tanto la hipertrofia prostática benigna como la prostatitis podían diferenciarse del cáncer de próstata mediante el uso de cfADN, con una exactitud del 90%.

“Basado en los datos reportados y el trabajo en curso, creo que la biopsia líquida revolucionará el diagnóstico del cáncer, no sólo antes de que un paciente comience el tratamiento, sino también después para el seguimiento de las respuestas del paciente a la terapia”, dijo el autor contribuyente, el Dr. William Mitchell, profesor de patología, microbiología e inmunología en la Universidad de Vanderbilt. “Dado que el ADN, libre de células, tiene una vida media relativamente corta en la circulación, la secuenciación de ADN libre de células poco después de la terapia puede ser utilizado para detectar la enfermedad residual mínima en los tumores sólidos”.

El estudio fue publicado en la edición de enero de 2015 de la revista Clinical Chemistry.